Biografía

Biografía
ya sólo me quedan palabras
para decir;
ni el pausado engullir de las nubes hermanas
ni llevar albas cosidas al tobillo
ni otro cielo de patrias violentas
ni el caos mineral de los inviernos juzgados por el desencanto
y la nostalgia.
Detrás de tantas conversaciones con la vida
sólo me quedan palabras para decir
Aporta mi frágil memoria como un dolor subterráneo
los ahorros de experciencia con la muerte a caballo del frío.
La luz en círculos me cierra toda sustancia
y, siento el vértigo indigente de la espera,
como un saber al que solo le quedan subtítulos.
porque del sol abajo la carne me ardio en tiempo de sombras
y los ojos de agua leían la inexistencia
surgida en el vientre de un destierro involuntario, por eso supe
que las uvas de mi parral nunca maduraban en galerías dóciles
sólo, alguna vez, mansamente apretadas al pecho del alfarero de la carne
presto a tatuar el dulce/amargo en las laderas más sensibles de la piel..
De que servía imaginar un ancho bosque de utopías
si la hierba enferma seguía devorando
a cada paso
la belleza propia de una gota de sangre .
Ahora que los juncos de la memoria han envejecido
entre campanas y sones de lluvia
quiero extraer de lo que queda de pureza en el valle
aquello que cada noche besaba como la ganancia
de un viaje a ninguna parte.
y, pues así, me prregunto
cuánta muerte vi en los hombres que eran otros
en la verdad que era otra
en la certeza de no ser nada.
¿No sé si alguna vez tuve miedo prender fuego a la vida?
Apenas me quedaba ver el desvanecimiento
con ojos cristalizados, mientras
los cuervos hambrientos descendían del tejado como balcones flotantes
y yo no quería ver el mundo
ni ver nada.
porque todo el dolor del universo era mi socio en los tranvías de Madrid
el borde del mundo la `próxima parada
lágrimas blancas
en mi dársena azul de melancolía..
¿En qué viento se iba a fraguar la crónica de mi vida,
alimentar el sueño de ser actor de teatro
o escritor de novela en buardillas oscuras?
¿cómo había de llenarse de luz el corazón
para hacerlo latir
volteando la anchura de objetivos?
Mi mundo era una larga mirada íngénua
y así decidí resbalar por la vida
como en un tobogán y, es verdad,
que nadie mo ordenó escribir el epílogo
pero lo hago hoy, no con la intención de depositar mis penas en vuestras manos
sino para conciliar los caballos desarbolados de la infancia
con el festín de derrotas que la vida me sirvió

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